(y en sus entrañas se movían sus sentimientos, oscuros recuerdos que no la dejaban en paz, desechos tóxicos de un amor no correspondido, noches en vela donde se masturbaba para no perderlo, para no olvidarlo...)

Es como una poesía deforme.

lunes, 26 de julio de 2010

Mordeme:


Mordeme.
Saltaste encima mío. Sos salvaje.
Te gusta mandar, en la cama, te gusta mandar.
Tenías aliento a vino pero ya no estabas borracho.
Me abriste las piernas, me sacaste la ropa tratando de sentir lo menos posible.
Me dejé sacar la ropa tratando de sentir lo más posible.
Rápido estabas encima mío. Rápido me penetrabas con brutalidad. Rápido me cojías, tapándome la boca para que nadie escuche este pecado, este misterio, esta irrealidad.
Mordeme.
Estoy cansada, me duele, cortate las uñas.
Chupame la pija. Sacá las manos de ahí. Callate.
Arriba abajo arriba abajo.
Mi bombacha en el piso, mis ojos llorosos, mi boca muda, la mirada perdida.
Tu cuerpo seco, tu poronga erecta; actuabas sin vacilar.
Ya me cojiste, pero no de parada.
Mordeme.
Me acariciabas. Me costó mucho no gritar, no gemir, no llorar.
Sos perfecto, sos lo que quiero. Sos machista.
Te gusta mandar, en la cama, te gusta mandar.
Me visto, “¿te vas?” Sí. Si no ¿Qué otra cosa? Silencio.
Me duele todo, tengo violeta el cuello.
Mordeme.
Tirano del sexo, hacelo una y otra vez, sólo por placer, sólo por hacerlo, sólo por diversión.
Mordeme.
Amor. Locura.
Ponete los calzoncillos, sacate la remera, mostrame.
Eras hombre, de eso ya no me cabe duda.
Mordeme.
Te gusta mandar, en la cama, te gusta mandar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario