Fuiste mi más desquiciada ternura, mi más sádica sonrisa.
Fuiste el amor detrás de mi más profunda ira, mis nervios incontrolables, mi falta de paciencia, mis ganas locas de morir, mis imperiosos deseos de amar.
Fuiste la locura dentro de una almendra bañada en chocolate en navidad.
Fuiste una libélula volando sobre el mar.
Fuiste la clase más interesante del colegio.
Fuiste el amor oculto en una canción.
Eras la risa que me faltaba cuando lloraba por vos.
Eras un caramelo Billiken, un caramelo rosa Billiken.
Eras la cerveza y el porro que tomé y fumé la otra noche, sola, en la plaza.
Fuiste el único suspiro que tuve en mi Vida, cuando te ví por primera vez.
Sos mi llanto, mi sufrimiento, mi dolor, mi angustia y mi vacío.
Sos mi risa, mi alegría, mi humilde canción, mi eterna poesía, mi plenitud y mis brazos y mi camino y mi vino y mi vida y…y…y…
(y en sus entrañas se movían sus sentimientos, oscuros recuerdos que no la dejaban en paz, desechos tóxicos de un amor no correspondido, noches en vela donde se masturbaba para no perderlo, para no olvidarlo...)
Es como una poesía deforme.
lunes, 26 de julio de 2010
Mordeme:
Mordeme.
Saltaste encima mío. Sos salvaje.
Te gusta mandar, en la cama, te gusta mandar.
Tenías aliento a vino pero ya no estabas borracho.
Me abriste las piernas, me sacaste la ropa tratando de sentir lo menos posible.
Me dejé sacar la ropa tratando de sentir lo más posible.
Rápido estabas encima mío. Rápido me penetrabas con brutalidad. Rápido me cojías, tapándome la boca para que nadie escuche este pecado, este misterio, esta irrealidad.
Mordeme.
Estoy cansada, me duele, cortate las uñas.
Chupame la pija. Sacá las manos de ahí. Callate.
Arriba abajo arriba abajo.
Mi bombacha en el piso, mis ojos llorosos, mi boca muda, la mirada perdida.
Tu cuerpo seco, tu poronga erecta; actuabas sin vacilar.
Ya me cojiste, pero no de parada.
Mordeme.
Me acariciabas. Me costó mucho no gritar, no gemir, no llorar.
Sos perfecto, sos lo que quiero. Sos machista.
Te gusta mandar, en la cama, te gusta mandar.
Me visto, “¿te vas?” Sí. Si no ¿Qué otra cosa? Silencio.
Me duele todo, tengo violeta el cuello.
Mordeme.
Tirano del sexo, hacelo una y otra vez, sólo por placer, sólo por hacerlo, sólo por diversión.
Mordeme.
Amor. Locura.
Ponete los calzoncillos, sacate la remera, mostrame.
Eras hombre, de eso ya no me cabe duda.
Mordeme.
Te gusta mandar, en la cama, te gusta mandar.
Mordeme.
Saltaste encima mío. Sos salvaje.
Te gusta mandar, en la cama, te gusta mandar.
Tenías aliento a vino pero ya no estabas borracho.
Me abriste las piernas, me sacaste la ropa tratando de sentir lo menos posible.
Me dejé sacar la ropa tratando de sentir lo más posible.
Rápido estabas encima mío. Rápido me penetrabas con brutalidad. Rápido me cojías, tapándome la boca para que nadie escuche este pecado, este misterio, esta irrealidad.
Mordeme.
Estoy cansada, me duele, cortate las uñas.
Chupame la pija. Sacá las manos de ahí. Callate.
Arriba abajo arriba abajo.
Mi bombacha en el piso, mis ojos llorosos, mi boca muda, la mirada perdida.
Tu cuerpo seco, tu poronga erecta; actuabas sin vacilar.
Ya me cojiste, pero no de parada.
Mordeme.
Me acariciabas. Me costó mucho no gritar, no gemir, no llorar.
Sos perfecto, sos lo que quiero. Sos machista.
Te gusta mandar, en la cama, te gusta mandar.
Me visto, “¿te vas?” Sí. Si no ¿Qué otra cosa? Silencio.
Me duele todo, tengo violeta el cuello.
Mordeme.
Tirano del sexo, hacelo una y otra vez, sólo por placer, sólo por hacerlo, sólo por diversión.
Mordeme.
Amor. Locura.
Ponete los calzoncillos, sacate la remera, mostrame.
Eras hombre, de eso ya no me cabe duda.
Mordeme.
Te gusta mandar, en la cama, te gusta mandar.
huemdad en la pared:
La mancha se hacia más y más grande; amenazaba con tragarme.
No la dejo, me hundo, me escapo, me escondo.
Se expande por toda la pared y quiere hacer suya la casa, el mundo.
Mi pequeño universo se pone a la defensiva. La mancha de humedad quiere crecer.
Como una pelota rueda sobre el cemento y quiere ser dueña de mi vida.
Mi mente se contrae y mi corazón tiene miedo. Mi cuerpo se hiela con la sola idea
de perder su independencia ante esta mancha absoluta, que se cree superior.
Y sin embargo siento un calor, una valentía, un coraje inmenso, como si pudiera hacerle
frente a esa mancha, a ese monstruo, a ese ente brutal.
Y se hizo más grande nomás, se apodera de todo, es ambiciosa.
Después de mucho pensar y divagar, después de contemplarla con ansiedad, decido
dar fin a esa rebeldía sin causa de la mancha de humedad.
Voy a pintar la pared...
La mancha se hacia más y más grande; amenazaba con tragarme.
No la dejo, me hundo, me escapo, me escondo.
Se expande por toda la pared y quiere hacer suya la casa, el mundo.
Mi pequeño universo se pone a la defensiva. La mancha de humedad quiere crecer.
Como una pelota rueda sobre el cemento y quiere ser dueña de mi vida.
Mi mente se contrae y mi corazón tiene miedo. Mi cuerpo se hiela con la sola idea
de perder su independencia ante esta mancha absoluta, que se cree superior.
Y sin embargo siento un calor, una valentía, un coraje inmenso, como si pudiera hacerle
frente a esa mancha, a ese monstruo, a ese ente brutal.
Y se hizo más grande nomás, se apodera de todo, es ambiciosa.
Después de mucho pensar y divagar, después de contemplarla con ansiedad, decido
dar fin a esa rebeldía sin causa de la mancha de humedad.
Voy a pintar la pared...
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